Cada determina época, una especial necesidad del pueblo se pone de moda en voz de los políticos gobernícolas, cuando algo es jodidamente necesario de apoyar, de sacar avante, entonces se convierte en el discurso político de preferencia, es el número 1 en el top ten de los que detentan el poder político.

Ya lo fue el campo, ya lo fue la salud publica, ya lo fue la educación, lo han sido tantas cosas, ninguna resuelta sino olvidada por el resurgimiento de una nueva necesidad mas apremiante, “hoy por hoy” así comienza la arenga política, para concluir en “unidos lo lograremos”, todos se comprometen y nosotros ingenuos sonreímos y ellos cínicos… sonríen.

Esta vez es la seguridad, hartos, y con razón, de la inseguridad (no hablamos de la jurídica) que ha rebasado a las autoridades, olvidamos la mordaza y exigimos, algunos intentan ponerla y dicen “de que se quejan” pero ya no funciona, no a la vieja escuela.

La sangre de los caídos, no en guerra, sino víctimas del crimen, las evidentes fallas de nuestra policía, los adolescentes drogadictos, los secuestrados, la indignación pues, fue el primer ingrediente para lo que se cocinaba El Acuerdo Nacional de Seguridad, indignación ante tanta porquería, le agregaron un poco de promesas por cumplir, hipocresía de solidaridad, otro bla bla bla, un poco de presupuesto por aquí y allá, y muchos discursos de todosunidoscontraelcrimenyadelante, y listo ya tenemos el Acuerdo Nacional Seguridad… les falto ponerle huevos.