titeresHace algunos días tuve la oportunidad de reunirme con unos amigos para tomarnos unas frías mientras platicábamos de mil y un cosas. Esta reunión tuvo lugar fuera del DF, pues como miles de chilangos, cuando llega el fin de semana huyo despavorido de esta ciudad para buscar “tranquilidad” en mi pueblo a hora y media de Chilangolandia, aunque claro, siempre llego al desmadre que se hace con todos los que hacen lo mismo que yo, sumando además los capitalinos que salen a sus casas “de descanso”; en pocas palabras, solo nos llevamos el desmadre fuera del DF.

Uno de los ahí reunidos me hizo la pregunta sobre como era posible que hubiese aguantado tanto tiempo como chilango cuando esta persona solo había aguantado un par de años, “es que el chilango es muy grosero, OGT y además vulgar, ¡su tonito al hablar es bien naco!” me decía mientras me hacía recordar que esta queja ya la había escuchado en todos los estados de la república que conozco y que son la mayoría por lo menos una vez.

Obviamente no faltó la frase obligada en la que se aclara que no todos son así y que los genuinos chilangos somos los que llegamos de otros estados, sin embargo; en los estados se le llama así indistintamente al que viene del DF y causa destrozos o desmanes, en mi opinión, no cae mal el chilango sino el gandalla.

Hablando mas bien de actitudes y no de apariencia recordando que la naquez es relativa, el mal concepto que se tiene del chilango viene de las malas costumbres acarreadas por personas del DF (según) y llevadas a otros lugares: el dejar la basura en cualquier esquina, el estacionarte en doble y hasta triple fila, el meterte a los demás con tal de pasar primero, el no respetar los lugares públicos, el aventar el pañal desechable desde el coche en movimiento a los baldíos, etc. Son actitudes que aunque se observen incluso en esos mismos lugares por los propios pobladores se atribuyen al chilango valiendo madres que en todos los estados haya gandallas, indistintamente para muchos si eres del DF eres un OGT y debido a eso ya mereces una madrina y si hablas “cantado” peor… aunque en todos los estados se tenga una manera de hablar característica y resulte que todos hablamos “cantado”.

El capitalino no se queda atrás y se mofa de los que llegamos acá, con la constante de que si vienes de otro estado te creen un ingenuo, no falta el abusivo que te quiere hacer wey cobrándote de más por algún servicio, el que hace malos chistes diciéndote: “no te espantes si ves una estatua” o “¡hazle la parada al metro!”, en conclusión, somos intolerantes en cualquier bando.

El estigma es difícil de quitar, seguirá habiendo gente que se aterre cada que tenga que venir al DF por cualquier asunto por lo malo que es el chilango, así como seguirá el odio injustificado por muchos hacia cualquier familia que se mueva en otros estados con placas del DF, lo malo de esta intolerancia es que no solo se queda en el centro y por todos lados se escuchan cada vez mas los despectivos como “veracruchangos”, “pipopes” entre otros. Por mi parte, lo único que me queda decir es que cada que alguien me diga que se me está pegando el tono defeño solo contestaré: “¡chaaale!”, total… ni de aquí ni de allá.

¡Excelente día!

yaocelotl