romanceEsta es una historia que data del 2005, pero apenas la he descubierto, y me pareció lo suficientemente aberrante como para ponerla aquí.

En Marsella, Francia, Daniel Anceneaux pasó seis meses chateando con una mujer que se hacía llamar Dulce Juliette, y él mismo se bautizó como El Príncipe del Placer. Intercambiaron fotografías, poemas y, un buen día, decidieron verse en una playa remota, donde Daniel encontró a su madre vestida tal y como Dulce Juliette dijo que lo haría. No era la de la fotografía, por supuesto, ya que la tramposa cincuentona había escaneado una foto de una revista, e imagino que él tampoco fue del todo honesto, o su madre lo hubiera reconocido.

Para empeorar las cosas, una patrulla de policía los detuvo por estar en una playa restringida a aquellas horas, y estaban tan confundidos y apenados que le contaron toda la historia al policía. Un reportero se enteró, los periódicos se hicieron eco de la jugosa anécdota y todo se les vino abajo.

Nota: Como muchas historias en la web, la publicación que originó esta noticia ya la ha borrado. La fuente de donde la obtuve duda que sea verdad pero, ¿qué importa? Es lo suficientemente divertida como para dedicarle dos minutos de lectura, o eso creo.

Hazme el chingado favor!

Cortesía de Tecnoculto.com

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