bastonLes cuento que el otro día asaltaron a mi tío. Dirán “¿y eso que tiene de especial?”, y es que desgraciadamente los robos y asaltos son nuestro pan de cada día. Pues dejenme decirles que mi tío sufrió una embolia el pasado diciembre (muy probablemente relacionada con el shock que le causó la muerte de su mamá). Los médicos decían que no se iba a recuperar nunca y la chingada, ya saben, todo el drama. Pero mi prima pidió segundas y terceras opiniones hasta encontrar algo más alentador, y hace un mes y fracción mi tío salió del hospital caminando (con bastón y con trabajos, claro está), pero como es de esperarse, sigue medio jodido el pobre. Es por eso que cuando me dijeron que lo asaltaron lo primero que dije fue ¡hazme el chingado favor! como es que asaltan a una persona mayor que claramente (porque se nota) tiene sus facultades deterioradas.

Pero hay un Dios, que todo lo ve, y ese hdp la va a pagar triple con mal del puerco. Ah, y es que la cosa no termina ahí.

Como en el asalto se quedaron con su celular, comenzaron a llamar a sus contactos diciendo que él (mi tío) había muerto, y que necesitaban dinero para movilizar el cuerpo, y el entierro y quien sabe que madres más se hayan inventado. Entre las personas que llamó estaba otro tío mio, a quien ya le había pasado algo similar, y le siguió el juego para agarrarlo. Se puso de acuerdo con él para verse en X lugar, le preguntó cómo reconocerlo, y se llevó a la policía encubierta y así, pero resulta que el wey nunca llegó, hazme el chingado favor!!! ¿Luego de todo su esfuerzo por timar a la gente, no va por su dinero? A mi me huele a que le dieron el pitazo, pero bueno.

Así que ahí les dejo esta pequeña historia. Ahora resulta que andamos tan jodidos que asaltamos al primero que veamos, sin importar que sean adultos mayores, o la condición en la que se encuentren. Y encima a sacarle dinero a los familiares. Que triste, nuestro México.

Cortesía de El Irlandés

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