Y aquí tenemos la gran paradoja, tanto años de luchar y morir por la democracia, mas sin embargo…

utopia Solemos crear un romance donde lo teóricamente perfecto es ideal para la práctica. Nos encerramos en una burbuja, aseguramos que la teoría es siempre practicable. Pocos reflexionan al respecto y no se dan cuenta que la teoría también entra en conflicto con la práctica.

Muchos, aquí en México, pensamos que la democracia es lo más justo y la mejor manera de elegir a nuestros gobernantes ó el rumbo del país. En otras palabras, la democracia es la forma de gobierno (teóricamente) ideal.

Creemos que el saqueo y los malos momentos del país se deben a la corrupción de nuestros gobernantes. Sí, gobernantes que “según” nosotros elegimos, y por “según” no me refiero a que existan fraudes electorales, sino que el pueblo no escoge desde un principio.

Al momento de establecer la democracia como forma de gobierno, ¿alguien pensó en cuántos millones de mexicanos analfabetas hay? ¿cuántos millones de mexicanos sin juicio crítico existen? ¿cuántos millones de mexicanos conformistas tenemos? ¿cuántos millones de mexicanos no saben por lo que está pasando el país? actualmente, ¿cuántos millones de mexicanos creen que pasar “tiempo de calidad” con la familia es ver televisión? ¿cuántos millones de mexicanos decidieron su voto por mercadotecnia? ¿cuántos millones de mexicanos votan por votar o cuántos no votan?

La pregunta clave es: ¿cuántos votos útiles, pensados y objetivos se pueden presentar en unas elecciones?

El que en teoría la democracia sea bonita y maravillosa no evita que en la práctica sea RIDÍCULA. México no está listo para llevar a cabo una buena democracia. México no elige a sus gobernantes. México no sabe lo que quiere ni a dónde va. MÉXICO NO SABE VOTAR.

Formas de gobierno diferentes como la totalitaria, monárquica se podrán ver teóricamente crueles, viles o egoístas; pero igual y en la práctica sean diferentes.
Cambiar el formato de gobierno democrático es extremadamente radical, sin embargo, imaginemos un momento que llega un tirano en teoría, pero que éste eduque al país en la práctica; que haga trabajar al país entero, sometiendo a toda persona que quiera realizar una huelga o dejar de trabajar; que haga que el país tenga un rumbo y una visión. Sólo tal vez entonces, sólo tal vez así, México esté listo para llevar a cabo una efectiva democracia.

Cortesía de Manuel

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