cimitarra Entre esos dos hay que elegir. Ayer leí una noticia, a decir verdad no me pareció muy cruel, sin embargo las sociedades protectoras de los derechos humanos, hacen duras críticas a ese sistema.

Nosotros buscamos la readaptación del delincuente, teóricamente se estable que las cárceles no son lugares de castigo, son lugares a los que confinamos a los que cometieron un delito, ahí se les ayuda a que vuelvan otra vez a convivir en sociedad, mediante programas de educación, deporte, y trabajo, es decir son escuelas para que puedan readaptarse a la sociedad, de hecho se llaman Centros de Readaptación Social. Materialmente son escuelas de criminales. Es la verdad.

Nosotros no buscamos castigar a un delincuente, sino reeducarlo. Y nuestras sociedades recriminan a los que si buscan un castigo a sus delincuentes. Hay quienes prefieren el castigo salvaje a ser victima de un delincuente y saber que lo van a “reeducar”.

Hay delitos que dan asco, pedofilia, violación, secuestro, etc. ¿Qué persona siente que le hacen justicia cuando el delincuente obtiene 50 años de prisión?

Independientemente de que nuestro sistema judicial este de la chingada, no creo en la pena de muerte, no creo, pero reconozco que una parte de mí, insatisfecha de justicia, de nuestra justicia, encuentra paz, sosiego y calma cuando leo noticias como esta:

Crucifican y decapitan a un hombre por violar a cinco chicos
Un tribunal saudí de casación confirmó la condena a muerte por decapitación y posterior crucifixión de un hombre de 22 años por violar a cinco niños y por dejar morir a uno de ellos en el desierto, según informó hoy Europa Press.

El hombre fue detenido a principios de este año gracias a la colaboración de un niño de siete años con la Policía.

El niño abandonado en el desierto tenía sólo tres años de edad, según el diario Okaz.

En Arabia Saudí, la condena a crucifixión implica que el decapitado sea atado a vigas de metal para su exposición pública.

Las organizaciones internacionales de Derechos Humanos acusaron a Arabia Saudí, cuna del Islam y cuya monarquía se rige estricamente por la ley islámica, de aplicar una justicia draconiana y de castigar con la decapitación pública a homicidas, violadores y traficantes de drogas.

Nuestra sociedad eligió no ser salvaje, eligió ser racional…eligió ser insatisfecha.