En alguna ocasión anterior ya les había comentado acerca de mi teoría virola sobre la falta de entendimiento como problema a nivel político en este país. Pues bien, para explicarlo nuevamente para aquellos que no lo leyeron ahí les va:

Por qué todos los posts sobre política en HECF siempre son iguales?

Por qué siempre unos cargan de un lado y les mientan su madre a los que opinan diferente? >ej: ver el post del Águila (ooootra vez!)

Por qué los diputados y senadores nunca se ponen de acuerdo para legislar cosas de provecho para la patria?
Por qué cuando en un trabajo se les pone un horario a los empleados nunca falta el que no le parece y empieza a quejarse de todo?

Pues echando la web-a me encontré con esta historia que con su permiso, voy a usar nombres de personajes famosos para fines didácticos y sin ánimo de ofender a naiden, ok?

Hace muchos muchos años, érase una vez una mujer llamada Aranza que estaba enamorada de un hombre llamado Alan, el cual era un aguerrido soldado que dejó su casa meses atrás para cumplir con sus obligaciones militares. Después de tan larga ausencia, Aranza se entera que Alan y su compañia estaban acampando al otro lado del Río de los Caimanes.

Como el río estaba lleno de caimanes devoradores de personas, Aranza decidió pedir ayuda a un pescador conocido en el pueblo como “Don Casi” para que le ayudara a cruzar, sin embargo el viejo y experimentado Casimiro le gritó desde su lancha que no le podía ayudar porque tenía que trabajar demasiado para sacar suficientes peces para vender y mantener así a sus 18 hijos. Aranza miró río arriba y divisó a otro pescador, así que acudió con él. Llegó con éste último y le explicó el porqué quería llegar al otro lado del río, sin embargo Neto le dijo que “como le dijeron al chinito: o copulas o cueios”.

Aranza se sentó a llorar en una piedra hasta que cayó la noche. Viendo que muy probablemente su amado se iría al día siguiente del campamento con toda la compañía, regresó con éste último pescador y…. a la mañana siguiente cruzaba el río a bordo de una lancha modelo Acapulco. Llegó Aranza finalmente con Alan y se abrazaron con fuerza. Después de unas horas de charla, ella sintió que debía contarle lo sucedido, pero su reacción fue violenta. Alan se enfureció tanto que la mandó a la burguer… llorando camino de regreso, fuera del campamento, se encontró a otro soldado, de nombre Mañamoros el cual le preguntó qué tenía. Ella se limitó a explicar que “su amado no la supo comprender”, así que rápidamente y con machete en una mano y cuerno de chivo en la otra, el Maña se fue directo a destazar al pobre Alan.

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Ahí se los dejo de tarea y en el post que sigue les doy la respuesta.
Continuará…

ACTUALIZACIÓN

Regularmente he notado en todas las entradas sobre política en este blog las entradas se convierte en una mentadera de madres de un lado hacia otro: verdes vs amarillos, amarillos vs azules, azules vs verdes, todos contra todos. Lo mismo que pasa en los comentarios de este sitio pasa a gran escala en las cámaras de diputados, senadores y hasta en las sesiones de cabildo de los ayuntamientos. Defendemos nuestra ideología a capa y espada, no digo que eso sea malo, solo que a veces se llega hasta el punto de la inmovilización y hasta los chingadazos, tal como también pasa en los estadios. Todos los extremos son malos.

La moraleja de esta historia es la siguiente:

1. No siempre se puede llegar a un consenso (ver los resultados de la encuesta). Nuestras diferencias nos convierten en seres únicos, algunos adaptables, otros desgraciadamente manipulables, otros combativos, unos más concienzudos, otros indiferentes, etc.

2. Antes de atacar y de tachar de pendejo, mediocre y demás calificativos a alguien que piensa distinto, es mejor primero escuchar, analizar y después opinar. Es mejor tratar de convencer a esa persona y si lo consideramos así: tratar de sacarlo/a de su “error” o de su ignorancia, que simplemente insultar: violencia siempre genera violencia. Es mejor educar que reprimir.

Se los dejo de tarea para que puedan entender a sus desesperantes abuelitas, a sus nefastos y necios clientes, a sus compañeros de equipo en la escuela o al vecino del escritorio de al lado en la chamba. También por si alguno de nosotros se interesa algún día en ser político, para que en lugar de estarse quejando de los diputados de otros partidos, le entremos parejo para trabajar alineados por el mismo fin. Sin ser malinchista, en otros países sí son capaces los legisladores de ponerse de acuerdo por el bien de su patria, por qué entonces nosotros no? Si ellos son capaces de hacer porque nosotros no, tenemos la misma capacidad, sólo que no le sacamos el provecho que deberíamos.

Cortesía de Semehinchaunhuevo

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