“El blanco no sabe que una jícara no lleva más agua que el agua que señalan sus bordes. La demás derrama y desperdicia”.
(Ermilio, Abreu Gómez)
En el lenguaje conversacional es posible escuchar “indito”, para referirse generalizadamente a los indígenas, mostrando como la sociedad mestiza actual minimiza gran cantidad de aspectos culturales y antropológicos que por lo visto diversos sectores, por no do decir la mayoría, ignoran.
“Una civilización que desarrollo brillantemente la astronomía, las matemáticas, la medicina, la agricultura, la pintura, ¡La grande escultura!, la arquitectura, la literatura, la herbolaria, la educación, el tejido de telas, la artesanía… y otras que nos faltan… eso fue la civilización mesoamericana señores!” Sin duda el legado mesoamericano, que mas allá de “inditos”, o retomando nuevamente el vulgo conversacional “oaxaquitas”, es importante romper esta agraviante generalización, ya que convivían y combatían diversas culturas, entre ellas los aztecas, mayas, totonacas, mixtecas, chichimecas, otomíes, tarascos, huicholes, chontales, zapotecas, chinantecas, toltecas, olmecas, que como nos dice Octavio Paz: “Sorprende la pluralidad de ciudades y culturas, que contrasta con la relativa homogeneidad de sus rasgos mas característicos”.
Es importante hacer hincapié, y romper la perspectiva existencial que por educación (exitosa o ineficiente), ha sido impuesta desde tiempos memoriales, darnos cuenta que nuestra visión no es meramente propia, y que nuestra parcialidad es moldeada al margen de las entes dominantes. De esta manera si es que deseamos echar un vistazo a la realidad indigenista, como se expresa un critico de Castaneda y su obra ‘[…] en una “realidad no ordinaria”, tan objetiva como la cotidiana pero totalmente distinta, inexplicable para nuestros esquemas de pensamiento […], es necesario hacer primero filosofía.
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