2016

Se puede vivir con 20 pesos – Isidro López, edil de Saltillo

billete-20-pesosEjemplo de que algunos políticos están absolutamente ajenos a la realidad hay decenas, algunos sin embargo se llevan las palmas porque denotan tal nivel de insensibilidad social que resultan una especie de insulto a los ciudadanos. Son políticos que no saben de lo que pasa con las familias de este país, y no les importa su desconocimiento, son indiferentes y cínicos.

El primero en la lista sería aquel secretario de Hacienda, Pedro Aspe, que sin mayor pudor dijo que la pobreza en este país era un mito. Una declaración atroz, que es una verdadera pedrada en la cara de miles de familias que viven casi en la indigencia, pero que son vistos como una especie de fantasía de cuento.

Luego fue otro secretario de Hacienda, este del PAN, Ernesto Cordero Arroyo, quien se atrevió a decir que una familia mexicana podía vivir con seis mil pesos mensuales. Según este ejemplar funcionario, que hoy por cierto es Senador, con seis pesos al mes era suficiente para tener un crédito para vivienda, pagar un auto, tener a sus hijos a una escuela privada.

Total que para el señor Cordero, seis mil pesos era una cantidad tal que las familias eran casi unas potentadas. Claro que como secretario en ese momento y ahora como senador, pues está acostumbrad a ganar más de cien mil pesos al mes, más prestaciones, automóvil, chofer, celular, todo a cuenta de los impuestos de esa gente que gana seis pesos mensuales.

Otra perla de esta insensibilidad es la secretaria de estado, Rosario Robles, quien desde su calidad como titular de la Sedesol, al inicio de este sexenio, avaló que con un apoyo diario de alrededor de 12 pesos por persona, un hogar de cinco integrantes podría cubrir sus necesidades de salud, alimentación y educación, lo anterior conforme las reglas de operación del programa Prospera.

El despropósito es tal que hubiera exigido una aclaración y puntual la enmienda de algo que resulta indignante. Con 12 pesos por persona es como Rosario Robles se proponía atender a la población en condiciones de pobreza, vulnerabilidad, rezago y marginación. En verdad no solo resulta un insulto sino una verdadera revelación moral de una funcionaria.

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