2012

Chiste de Viernes – Un abogado

Este era un abogado que va a toda velocidad por la ciudad, da vuelta en la avenida principal pasándose el semáforo en rojo. Enseguida sale una patrulla trás de él, y se oye por el altavoz “Ese auto negro oscuro, oríllese a la orilla por favor”
El oficial se acerca a la ventanilla y le dice:

– A ver joven, sus papeles… Licencia y tarjeta de circulación por favor.

– Uy no poli! No se los voy a poder dar…

– A chinga! y ¿por qué no?

– Porque están en la guantera…

– ¿Y eso qué?

– Pues en la guantera tengo el arma con la que la maté…

– ¿Con la que mató? ¡Válgame dios!, ¿a quién mató?

– A una pinchi vieja… ahí la traigo en la cajuela…

-¡Ah caray! a ver no se mueva joven, espéreme tantito…

Corre el policía a su patrulla, toma el radio… “Habla el oficial López, tengo un 10-14 y está 3-90 y además trae un 44 en su 76, pido refuerzos!!!”
A los 5 mins ya está todo rodeado, entonces se acerca el comandante.

-¡¡A ver joven bájese para abajo, pero como vas cabrón…!!
El abogado muy calmado se baja y comienzan a revisar el coche… Abre la guantera y nada de pistola… Abre la cajuela y nada de muerta…

El comandante muy confundido

-Oiga pues es que el oficial pérez dice que ud traía un arma y una muerta en la cajuela…
-Ah mire nomás, y de seguro también le va a decir que me pasé un alto… no?


2011

Me despido de ud…

Sirvan estas líneas para despedirme de un gran ser humano y un magnífico profesor. Ayer por la tarde, leía la nota amarillista y con total falta de respeto que relataba su horrible muerte. Se me estrujó el corazón, creí que lloraría, pero curiosamente la rabia e impotencia surte un efecto represor en las emociones más vulnerables.

Comenzaron la etapas de duelo; lo negué por al menos unas horas buscando frenéticamente otra nota en la red que desmintiera las palabras que escurrían sangre en la anterior, traté de encontrar quien supiera darme fe de que aún vivía, nadie sabía nada. Al fin me lo confirman, usted fue hallado en su casa muerto, desnudo, asfixiado y torturado. No conforme con arrebatarle la vida, lo despojaron de su dignidad, cosa misma que siguen haciendo los periodiquillos sensacionalistas.

Pero no se preocupe, yo lo recuerdo con el porte impecable, con la soberbia característica de los abogados, con la elegancia de un buen sarcasmo, con la mirada despectiva que regalaba a los recién ingresados. Todo el alumnado coincidía en dos cosas: que era usted muy mamón y que era el mejor profesor de la carrera. Y se jactaba de ambas con un cinismo propio de los que adolecen de todo menos de seguridad. Sin embargo, los lugares para tomar clase con usted eran peleadísimos, terminaban abriendo dos o tres secciones más para que nadie se quedara sin su tutela.

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