2015

El asesino incapaz.

Lo de todos los días, un tipo llega y quier ajusticiar a otro con un arma de fuego, pero aquí vemos a uno incapaz de realizar su tarea porque se le encasquilla el arma, y no puede huir porque no tiene una pierna. ¡HeCHF!

En el vídeo vemos como es sometido peligrosamente por otro tipo, y digo peligrosamente porque bien se pudo desencasquillar y la bala pudo pegarle a cualquiera, pero después de ser sometido es incluso protegido por otras personas, en mi opinión se debe a su condición de “persona con capacidades diferentes”, en un caso similar, usted como reaccionaria, ¿Lo protege o le parte su mandarina en gajos como a cualquier otro malandro?


Liga Directa: https://youtu.be/FkEHy8djtB0


2013

#YoTengoCanAsesino

Las palabras sobran para describir el exceso de inteligencia utilizada por estos empresarios de Tulancingo, Hidalgo en reclutar a estrellas caninas asesinas para su labor de seguridad.

Falta comprobar si estos canes son primos hermanos de los detenidos en Iztapalapa. ¡Hazme el chingado favor!

perros_asesinos

Cortesía de Hasseon


2012

El estrangulador de Tacuba, el asesino más querido de México

Mi primera aportación y la que mas me ha hecho decir Hazme el chingado favor!!, se trata de Goyo Cárdenas Hernández, es larga la historia pero es interesante, ya que, hasta el presidente de la republica le ayudo a salir de la cárcel y los diputados priistas, de aquel entonces, le aplaudieron…HECF!!

Gregorio Cárdenas Hernández nació en la Ciudad de México en 1915. Solamente quince días duró su carrera criminal, pero eso le bastó para entrar en los anales de la Historia como el asesino serial más popular de México. De niño, Goyo sostuvo una relación enfermiza con su madre, Vicenta Hernández, una mujer dominante que lo reprimió hasta su adolescencia. Pese a ello, el altísimo coeficiente intelectual de Goyo hizo que fuese un estudiante destacado. La encefalitis que de niño padeció causó, sin embargo, un daño neurológico irreversible; a raíz de su enfermedad, Goyo padeció de eneuresis y empezó a dar muestras de crueldad hacia los animales: se ensañaba torturando pollitos y conejos. Se casó con Sabina Lara González, de quien se divorció poco después.

A sus veintisiete años, Goyo estudiaba Ciencias Químicas; era un alumno tímido y esmirriado, que utilizaba gruesos lentes. Pero eso no le impidió obtener una beca de PEMEX, que le permitió continuar sus estudios. Independizado de la sombra de su progenitora, Goyo rentó una casa en la calle Mar del Norte nº 20, en Tacuba, cerca del Centro Histórico de la Ciudad de México. Allí vivía cuando la noche de 15 de agosto de 1942, a bordo de su automóvil Ford, recogió en la calle a una prostituta de dieciséis años llamada María de los Ángeles González, alias “Bertha”, a quien llevó a su domicilio. Hacia las 23:00 horas, y después de sostener relaciones sexuales con él, la joven fue a lavarse al baño de la casa de Goyo, instante que él aprovechó para estrangularla con un cordón. Una vez muerta, Goyo llevó el cadáver al patio y allí la enterró.

Ocho días después, la madrugada del 23 de agosto, Goyo salió de cacería otra vez. En esta ocasión, la prostituta elegida tenía catorce años. A ella le sorprendió que su cliente tuviera una amplia biblioteca en su casa. De hecho, tras llevarse a cabo el acto sexual, se dedicó a mirar algunos de los libros de Goyo. En eso estaba cuando él la atacó con el mismo cordón. A las cinco de la mañana, ocupaba otro sitio en el patio de la casa de Mar del Norte. Fue identificada originalmente como Raquel González León, pero esta chica apareció viva meses después. Para entonces, su hermano había muerto de un infarto por la impresión y la víctima había sido enterrada con su nombre. ¿Quién era la mujer ultimada esa noche por Goyo? Su identidad jamás se averiguó.

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