2015

Y que se me ensucia el sombrero

campoMe ensucie el sombrero. ¡Jijos, el nuevecito! y ese día ni me lo quería llevar aunque era domingo, porque el patrón dijo “vamos y venimos rápido, estaremos de regreso pa la fiesta muy a tiempo”, y fuimos, y bien que le cayó ver el sombrero, así me lo dijo, “Te va bien”. El patrón ahora era el hijo de don Hilario, poco tenía que sé nos había ido el viejo.

Estaba por acabarse el tiempo de aguas y la hierba que crecida nos daba para alimentar el ganado, la mayoría de las reses estaban en el corral, pero nos faltaba una, no era cosa difícil buscarla y llevarla.

Y como la lluvia no avisa, nos cayó de sorpresa, arreciamos el galope y vimos la res atrapada en un pedazo de monte que parecía una isla en el aire, alcanzo las hojas más altas de un árbol, pero no podía bajar, la lazamos y nos disponíamos a traerla al camino, es trabajo fácil, los dos jalamos con fuerza, ella se resiste un poco, pero cede al jalón, yo sosteniedo la cuerda me acerque a ella para tranquilizarla, mientras el patrón la jalaba de más lejecitos para obligarla a salir de ahí.

De mayor sorpresa llega el viento, me arrancó el sobrero, solté no sé cuántos pinches y chingados, pero lo que no debí soltar fue la res, fue como un reflejo, ver volar el sombrero y aventar las manos tras de el, la res se asusta jala al patrón y este pos va de pecho al suelo.

Ya con la res de regreso amarrada a la silla de mi caballo, enjuague con lluvia mi sombrero maltrecho.

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2013

Si el campo fuera un banco, ya lo hubieran rescatado

campo_maizEn pleno debate sobre agravar con IVA a los alimentos, sería prudente pensar en quienes cosechan lo que ponemos en nuestra mesa todos los días. Los campesinos han sido uno de los sectores más dañados por las políticas de libre mercado, sobre todo con la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio en 1994. Actualmente, México es el país que más maíz importa en el mundo, es decir, que no estamos produciendo los alimentos necesarios para todos nuestros habitantes. En estos días, cosechar para muchos pequeños productores ha dejado de ser una actividad lucrativa para convertirse en un verdadero martirio: inversiones de 20 mil pesos por hectárea que apenas y alcanzan una ganancia neta de 8 mil pesos, secas intempestivas y heladas en tiempos de calor y el abandono gubernamental son sólo algunos ejemplos de la dura vida del campo mexicano. ¿Por qué lo siguen haciendo? Porque es su vocación, es su vida y aman su tierra.

Este vídeo lo hice para el lugar donde trabajo y lo que me hizo decir HAZME EL CHINGADO FAVOR fue que cuando me enteré cuanto dinero les quiere dar SAGARPA: apenas 1400 pesos por hectárea, cuando lo que invirtieron fue muy superior a eso. Los campesinos me dijeron que no tenían ni para las tortillas del día siguiente, y que seguramente tendrán que vender una parte de sus tierras para que se construyan casas que deterioraran más al medio ambiente capitalino.

No cabe duda, este mundo capitalista, si el campo fuera un banco ya lo habrían rescatado.


Liga directa: youtube.com

¡Hazme el chingado favor!

Cortesía de Sabino


2012

Chiste de viernes – Campo Nudista

Un tipo mayor se hace miembro de un campo de nudistas muy exclusivo por simple curiosidad, en busca de nuevas emociones. Como era su primer día, se quitó la ropa como todo el mundo y fue a dar vueltas por el predio. Una linda rubia apareció por ahí y él inmediatamente tuvo una erección… La chica notó su erección e inmediatamente se le acercó sensual:

– Me ha llamado, señor
– ¿Yo? No, ¿por qué?
– Usted debe ser nuevo; le voy a explicar: Aquí tenemos una regla: si le provoco una erección, quiere decir que usted me ha llamado, que usted me desea.

Sonriente, la chica lo lleva a un jardín y se acuesta en una toalla; tira fuertemente hacia ella de la mano del hombre y se deja poseer de todas las formas posibles. El fulano, loco de contento, sigue explorando las delicias de aquel campo. Entra a la sauna, se sienta e involuntariamente se le escapa un pedo. Sonriente, de inmediato se le acerca un tipo enorme, peludo y con una erección del tamaño de un bate de béisbol:

– ¿Me ha llamado, señor?
– ¡¿Yo?! No, ¿por qué?
– Usted debe ser nuevo aquí. Le voy a explicar: tenemos una regla que dice que si te tiras un pedo, significa “que me ha llamado, que usted me desea”.

Dicho esto, el gigantón voltea a nuestro personaje sobre el piso y lo posee de una manera bestial. Luego se marcha. El novicio con mucha dificultad se dirige como puede a la oficina del club. Una recepcionista desnuda lo saluda muy sonriente:

– ¿Puedo ayudarlo, señor?

El le devuelve su llave y su tarjeta y dice:
– Puede quedarse con los 500 pesos de cuota inicial.
– ¡Pero, señor! usted tan sólo ha estado aquí un par de horas y solamente ha visto un par de nuestras facilidades
– Escúchame una cosa, nena, yo soy un hombre de 58 años. A duras penas tengo una erección al mes, pero me tiro como 15 pedos al día…

¡Hazme el chingado favor!

Cortesía de …