2012

Cum grano salis

Hola banda, feliz Navidad para ustedes y no olviden que en esta fecha se celebra el nacimiento de la figura idolátrica de la religión católica y cristiana y no el abuso de la tarjeta de crédito.

Recientemente tuve una conversación con un comandante de la Procu del Estado a quien conocí gracias a mi negocio y hemos desarrollado una buena amistad, nada muy profundo pero siempre que nos vemos, nos saludamos efusivamente y preguntamos por nuestras respectivas familias. En una de esas conversaciones, su semblante cambió y con voz grave y baja me dijo: – Oye, ¿sigues participando en las actividades del movimiento? Le contesto que sí, que siempre que se puede hacemos una campaña de información, de divulgación o cosas pequeñas porque el destacamento del 132 acá es pequeñito, así que se hace lo que se puede. -Bueno, responde, te voy a decir algo porque me caes bien y no te me haces un cabrón culero que ande chingando gente.

Resulta que nos pasaron órdenes desde muy arriba (¿El Espíritu Santo, Jesucristo, el Mostruo Volador de Espaguetti?) de que estuviéramos al tanto de su movimiento, que si organizaban algún movimiento de rentar camiones y quisieran irse al DF a protestar, los detuviéramos y desapareciéramos a cualquier participante de las actividades. La verdad me quedé frío, porque entiendo que las autoridades quieran frenar a las personas que se quieran ir a las protestas pero ¿desaparecer? Ese desaparecer que tanto hemos sufrido desde los 70′s con la guerra sucia y con la guerra al narco actualmente. Le pedí que me aclarara ese término de desaparecer y me lo repitió: Esa es la orden, que si vemos contingentes de estudiantes o activistas con intenciones de tomar las carreteras del estado para ir a participar en las protestas en la Ciudad de México, tenemos la orden de detenerlos y desaparecerlos. ¡Hazme el chingado favor!


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