2012

Mi credencial de elector

Bueno banda es mi primer intento de aportación así que no quiero irme con rodeos e intentare ir al grano.

Resulta que tengo 17 años de edad, y el día 6 de enero cumplo mis 18, que maravilla, podre elegir al siguiente tranza de México o llámesele “presidente” y en fin, con varios spots en la televisión de ir a tramitar la increíble IFE se me ocurrió ir al módulo más cercano para sacarlo lo antes posible (ya ven que a la mera hora todos quieren el trámite y se pone peor que en periférico) y entonces para favorecer los tiempos se me ocurre ir temprano con mis papeles, pues hasta ahora todo marcha bien, lleve lo necesario y soporte la enorme fila de 2 horas y media, okey todo parece bien ya están tomándome mis datos, coloque mi firma en la tableta digital, me han tomado la foto que tal vez odie y a la mera hora, que NO.

Resulta que la chica que me atendió me dice “pero aun tienes 17 años, no puedo hacer tu tramite”, así es yo fui a hacer mi tramite el 5 de enero a lo que yo al principio tome como una broma le conteste “mañana ya cumplo 18”

“MAÑANA”, y su “única” “solución” fue decirme “mañana pasas y no te formas, ya podrás hacer tu tramite. A esto se me vino el HECF!, entonces yo no puedo hacer el trámite porque me falta un día para cumplir mi mayoría de edad pero si cumpliera mis 18 del 16 de Enero al 1 de Julio me harían mi trámite sin problema alguno, entonces me quede aún más de HECF.

Y así es, el día de mañana volveré al módulo a perder más tiempo, sólo porque me faltaba un día para hacer el TRÁMITE, no era ni recoger la credencial, NO, sólo era para que me dieran mi talón de registro, no pensaba ni ir a un teibol dance, NO, sólo era el trámite, ya que le costaba a la vieja esa.

Así fue como de vuelta a casa mi único aprendizaje fue que aun no siendo un ciudadano reconocido, México, mi México era un culero… tantos spots en T.V para lo que me hicieron, eso sí me hizo sacar un HECF de un joven adulto.

¡Hazme el chingado favor!

Cortesía de LEO


2011

Constancia de que envejezco

Veo mis manos, las arrugas han borrado las cicatrices, palpo mi rostro y me encuentro con una piel marchita. No es nostalgia de nada, sencillamente me doy cuenta que soy viejo. Aprieto mi piel, la siento, y me convenzo de que existo.

Intentar convencerme de que existo no es tarea fácil, sobre todo si enciendes el televisor o lees una revista y te das cuenta de que las personas viejas no existen, así, sencillamente no existen, ojeo la revista o cambio el canal y ahí perdido aparece una persona como yo, pero es tan rápido que hasta creo sucedió solo en mi imaginación.

Yo soy de los tiempo en que las familias eras grandes y sin embargo la coca cola familiar era de un litro.

En la mesa, siempre, invariablemente, estaba el abuelo. Los que crecimos así, pensamos en ocupar su lugar algún día ¿y cuantos no somos huéspedes de un asilo?, confinados primero a una visita dominical y después, con el surgimiento cada vez más común de “cosas importantes”, nos relegan a una visita mensual.

Después de convencerte de que existes, ahora hay que convencerte que eres útil. Aquí donde la fuerza de trabajo lo es todo quedas relegado. Veo un viejo en el televisor y me alegro, después de todo si existimos, pero ese es un viejo inútil, que aparece de vez en cuando y solo para dar un “buen consejo”, los viejos servimos y damos para más, incluso en trabajos de desempeño físico podemos más que muchos chavales vaquetones, y lo sé porque también fui un chaval vaquetón que me avergoncé de que un viejo pudiera más que yo.

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