2013

La caja televisiva o la búsqueda de la felicidad

television-felicidad Es cierto que cada vez que nos encontramos en frente de la pantalla del televisor, nos permitimos el derecho de soñar que de alguna manera podemos formar parte de ese universo creado a partir de la premisa de la belleza ideal. Los parámetros para formar parte de esa sociedad televisiva que más bien parece un clan varían en proporción al nivel del machismo; es decir, cada una de las diferentes televisoras apela a la libido masculina para hacer la elección de las mujeres que participarán en los programas.

Así es muy frecuente encontrar mujeres jóvenes y hermosas de medidas irreales, creadas bajo la potente luz de un quirófano. Cada que volteamos a la televisión nos damos cuenta de que es una gran vitrina de cosas que difícilmente se pueden alcanzar y que solo podemos observar porque es impensable formar parte de ese sistema.
El talento que buscan estas empresas está apoyado en el exterior, en el conocido 90-60-90, es más evidente en las mujeres que en los hombres, ya que de éstos se encuentran pelones, viejos, chaparros, entre muchos otros, en lo que compete a las mujeres, es difícil encontrar alguna fea o que sea vieja y que no esté operada de sus facciones, éstas mujeres manipulan lo más importantes de la morfología facial como su mentón o nariz, tanto que en ocasiones ya no se parecen en nada a lo que eran; seguramente se le vienen a la cabeza imágenes de todas estas mujeres deformadas por el ideal de belleza televisivo. La televisión es para ver gente bonita.

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2013

Felicidad a la venta

21483-banner-superacion-y-exito-personal-una-via En los últimos tiempos las personas buscan ansiosa y abruptamente la felicidad, lo hacen dentro de cosas materiales, personas, cursos, religión, etc. En este intento por llenar su pecho de satisfacción son capaces de todo, de pagar cuantiosas sumas de dinero o de aplastar a quien no le parezca. Hedónicamente parece viable ya que lo importante es la cumplir con esas expectativas que creemos imprescindibles.

Sin embargo más parece que es un jugoso negocio tanto para la industria diseñada para consumidores, para aquellos cursos de superación personal, libros de autoayuda o bien religiones las cuales mediante el diezmo estarán más cerca de Dios y sus bendiciones, amuletos y todas aquellas a las que somos recurribles con tal de mejorar nuestra fortuna.

Si bien es cierto ser positivos nos hace más felices y nos aleja de las decepciones o el encontrar tu fe es maravilloso pues da una paz y da una perspectiva agradable hacia los demás y nosotros mismos. Pero cuándo estaremos dispuestos a escucharnos a nosotros mismos.

Somos capaces de seguir reglas de urbanidad de decencia con tal de encajar, llevar a cabo todos esos ritos que nos llenaran nuestro cerebro de dopamina, o trabajar hora tras hora con tal de tener un nuevo dispositivo tecnológico. Pero desde cuándo la felicidad y la seguridad se compran.

Sin afán de decir que es lo que está bien o no, me atrevo a incitar a las personas a conocerse a sí mismo, a escucharse a relajarse a meditar a hacer cosas nuevas. Nadie mejor que nosotros sabe que está bien o mal, que necesitamos y que debemos hacer para encontrar esas metas, pero casualmente estamos tan sumidos es redes sociales, pendientes del celular, escuchando al orador, o leyendo ese libro de autoayuda; que mejor callamos nuestro psique. Amarnos no es imposible descubrámonos dejemos que los sentimientos fluyan conozcámoslos y manejemos la situación, siempre se tú mismo. No es la clave de la felicidad pero si la llave que nos llevara a descubrir aquello que tenemos y desaprovechamos.

Cortesía de Anahit

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2013

Respuesta a: Mexicanos felizmente…

gente-feliz Hace unos días, La Banda hizo una crítica a los resultados del índice para una vida mejor de la OCDE y publicado en el diario El Universal. Si bien es paradójico que seamos uno de los países más felices cuando es evidente que carecemos de mucho, creo que es importante considerar más factores además de los económicos.

En primera, la felicidad es un estado completamente subjetivo en el que influyen muchos factores: autoaceptación, relaciones positivas con los demás, autovaloración, dominio del entorno, etc.; querer resumir el sentirse bien a tener dinero o no estar endeudado es tener una perspectiva demasiado materialista. Es más, estoy seguro de que la mayoría de las personas te dirán que preferirían estar sanos y bien con su familia a tener mucho dinero. Probablemente, La Banda, tú también.

Por otro lado, ser feliz es un estado momentaneo. La OCDE evalua qué tan felices somos preguntándole a la gente si han experimentado más experiencias positivas que negativas y ahí está donde la puerca tuerce el rabo. Nuestro cerebro está diseñado para olvidar los hechos que nos hacen sufrir, así que cuando recordamos algo malo es porque de verdad nos marcó. Todos hemos tenido “días malos”, y los recordamos precisamente porque se salen de lo que nuestros días son generalmente. No digo que todos los días sean “buenos días”, pero los días en que nos va de la patada suelen ser pocos y eso es lo que mide el dichoso índice, ¿es eso ser feliz?, probablemente no, pero al final del día poder dormir con relativa tranquilidad sabiendo que sigues vivo y las cosas salieron (por lo menos) más o menos bien es una visión válida de bienestar subjetivo.

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2013

Mexicanos felizmente…

mexicanos-felices El día de hoy me dispuse como normalmente lo hago a “googlear” un poco las noticias y me encontré con que un estudio revelo que a pesar de ganar muchísimo menos los mexicanos, en comparación con ciudadanos de otros países integrantes de la OCDE, así los mexicanos somos felices.

Como es posible que la gente (según este estudio) viva feliz y sin “preocupaciones” cuando los salarios son cada vez más raquíticos, cuando no alcanza más que para malcomer en muchos casos, aunque es lógico que no te la vas a pasar toda la vida encabronado por las cosas que ocurren en el país, dudo mucho que alguien pueda ser feliz cuando no tiene un empleo digno y bien pagado, cuando no tienes ni para vestir a tus hijos, sin temor a equivocarme la mayoría de los mexicanos vivimos endeudados aunque sea de manera mínima, y aun así somos felices…

Este estudio me llena de dudas al pensar en: ¿el dinero no es la felicidad o vivimos felices en nuestra mediocridad? Si bien es cierto que el dinero no da la felicidad me pregunto porque a pesar de vivir eternamente jodidos la mayoría de la gente es feliz cuando el presidente se toma una foto con ellos, cuando el político les carga al bebe, ¿en verdad es tan grande el nivel de pendejismo de nuestra población? Entiendo la necesidad de las personas y que vayan a las campañas a ver si les toca una despensa o algún electrodoméstico, de cierta forma está bien que al menos le quiten eso a los políticos hijos de puta, pero a final de cuentas la decisión de votar por ellos o no es solo suya, los candidatos no estarán con ellos al momento de marcar la boleta, o si ya se las dan marcadas ¿porque no cancelar el voto rayando los demás recuadros?

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