2012

Florence Cassez libre

Pocos recuerdan a estas alturas que hay un proceso de relevancia en la Corte Suprema: El caso de la francesa secuestradora; ¿cómo habríamos de recordarlo si hay cosas más interesantes, como el nuevo yerro del que no es nuestro candidato?

Es un caso de relevancia no solo en nuestro país, sino a nivel internacional ya que, de todos es sabido, Sarkozy enarboló el asunto como bandera política en la République tierra de la liberté, égalité e fraternicé… siempre y cuando no sean nigerianos indocumentados.

Este asunto fue realizado como todos los asuntos que ventila el poder judicial, solapando las ineptitudes del ministerio público, no es distinto a ningún otro asunto. Resalta el hecho del teatro de la detención, un montaje televisivo que pone en la mira internacional a nuestro país.

De confirmarse la sentencia de condena impuesta a la francesa, México estaría expuesto al vituperio internacional. De revocarse, el escarnio sería interno.

¿Qué hacer?

Calderón, el justiciero anticrimen no podría estar de lado de la francesa. No. La Providencia lo hizo presidente para combatir el crimen, pero ¿cómo hacer para que su gobierno no quede mal ni con dios ni con el diablo?

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