2014

Izquierda y Derecha

ucrania_banderaHace poco leí sobre la situación en Ucrania, mientras cenaba una conchita con mi nalga y esperábamos que sus familiares procedentes de Odessa bajaran a comer. En cuanto me vieron leyendo el periódico se pusieron a discutir hasta el punto que por poco nos agarramos a putazos, básicamente porque ellos no dejaban de amenazarse y yo porque no quería que salieran con sus mamadas en mi casa. No contaría esto de no ser porque es la sexta vez que veo por el mismo tema.

Me enferma ver a la gente discutiendo con ahínco y llegar a los insultos por ser izquierdista una y derechista la otra. Pareciera haber una enfermedad corroyendo tanto a la izquierda como a la derecha, una enfermedad que aunque siempre ha estado ahí, últimamente ha alcanzado niveles francamente ridículos. Con las manifestaciones en Venezuela y la injerencia rusa en la Ucrania todo mundo parece haber tomado partido y defiende a capa y espada su punto de vista, produciéndose aberraciones argumentativas ( si estamos de suerte) o difamaciones alevosas contra los del equipo contrario. No tiene sentido, porque no se trata de defender bandos, sino de sostener la verdad. Una verdad que queda sepultada en medio de partidismos que no hacen sino demostrar que tanto izquierdistas como derechistas están por lo general igual de pendejos.

Tomemos el caso de Ucrania. Los hechos indiscutibles son estos: El presidente Víctor Yanukovich fue depuesto por rechazar la integración ucraniana a la Unión Europea a favor de un acercamiento con Rusia. Si bien ya tenía cargos de corrupción en su contra (además de ser cuestionado por las medidas represivas que había tomado contra la oposición) fue este último acto suyo lo que lo obligó a huir a Rusia, lugar donde actualmente se encuentra en calidad de exiliado. El gobierno siguiente, resintiendo la injerencia rusa, adoptó una serie de medidas que ponían en riesgo los intereses estratégicos rusos, llegando a insinuar que dejarían de rentarle a la flota del Mar Negro la tan importante base militar de Sebastopol y que quizás podrían unirse a la Otan. Esto no le gustó para nada a Putín, que ordenó la movilización por debajo del agua de cuanta tropa tuviera disponible y el apoyo a los ciudadanos prorusos de Crimea.

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