2011

Por presión social, alcalde renuncia

¿Que pasaría si tu recibes un regalo de un cliente en tu trabajo?, nada verdad. Ahora, ¿que pasaría si un funcionario publico recibe un regalo por ayudar a agilizar un tramite? , de nuevo nada ¿verdad? Y por último, ¿que pasaría si un alcalde, diputado o presidente recibiera un regalo solo por dar un permiso, apoyo para beneficio de una persona o un grupo? Nuevamente nada…

Pues en España la ciudadanía despidió a un alcalde solo por recibir tres trajes de un “amigo” que esta preso por ser corrupto.

Aquí la nota a grandes rasgos:

De todo lo que se le acusa a echado Camps es de haber recibido tres trajes y no se ha comprobado que diera algo a cambio, excepto el “grado de amistad”, razón por la cual no queda inhabilitado y todo se resuelve con una multa de 40 mil euros y pudo seguir siendo el Presidente de la Generalitat Valenciana, entidad insignia del Reino de España. Pero el señor Camps ha preferido renunciar y ha declarado que: “me voy con menos de lo que traje (del verbo traer). Aunque con tres trajes más. Soy inocente, absolutamente inocente de esta infamia. Ya no soporto más. No han podido ni podrán demostrar nada, porque no hay nada. Me defenderé donde haga falta de estas infamias y de estas insidias o sea, me voy con la cara en alto” dijo en el discurso de renuncia.

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2008

El imperio del consumo

El siguiente articulo viene a modo para esta epoca navideña en la que los centros comerciales estan abarrotados y donde los patrones sociales nos hacen que consumamos mas, que nos gastemos todo el aguinaldo en pitos y flautas. La sociedad del consumo es una sociedad en crisis enferma de tarjetas de crédito y pagos mensuales. Les dejo unos parrafos articulo para que lo reflexionen y el enlace para que el que le interese lo lea completo.

La explosión del consumo en el mundo actual mete más ruido que todas las guerras y arma más alboroto que todos los carnavales. Como dice un viejo proverbio turco, quien bebe a cuenta, se emborracha el doble. La parranda aturde y nubla la mirada; esta gran borrachera universal parece no tener límites en el tiempo ni en el espacio. Pero la cultura de consumo suena mucho, como el tambor, porque está vacía; y a la hora de la verdad, cuando el estrépito cesa y se acaba la fiesta, el borracho despierta, solo, acompañado por su sombra y por los platos rotos que debe pagar. La expansión de la demanda choca con las fronteras que le impone el mismo sistema que la genera. El sistema necesita mercados cada vez más abiertos y más amplios, como los pulmones necesitan el aire, y a la vez necesita que anden por los suelos, como andan, los precios de las materias primas y de la fuerza humana de trabajo. El sistema habla en nombre de todos, a todos dirige sus imperiosas órdenes de consumo, entre todos difunde la fiebre compradora; pero ni modo: para casi todos esta aventura comienza y termina en la pantalla del televisor. La mayoría, que se endeuda para tener cosas, termina teniendo nada más que deudas para pagar deudas que generan nuevas deudas, y acaba consumiendo fantasías que a veces materializa delinquiendo…

El consumidor ejemplar es el hombre quieto. Esta civilización, que confunde la cantidad con la calidad, confunde la gordura con la buena alimentación. Según la revista científica The Lancet, en la última década la «obesidad severa» ha crecido casi un 30 % entre la población joven de los países más desarrollados. Entre los niños norteamericanos, la obesidad aumentó en un 40% en los últimos dieciséis años, según la investigación reciente del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Colorado. El país que inventó las comidas y bebidas light, los diet food y los alimentos fat free, tiene la mayor cantidad de gordos del mundo. El consumidor ejemplar sólo se baja del automóvil para trabajar y para mirar televisión. Sentado ante la pantalla chica, pasa cuatro horas diarias devorando comida de plástico.

Triunfa la basura disfrazada de comida: esta industria está conquistando los paladares del mundo y está haciendo trizas las tradiciones de la cocina local. Las costumbres del buen comer, que vienen de lejos, tienen, en algunos países, miles de años de refinamiento y diversidad, y son un patrimonio colectivo que de alguna manera está en los fogones de todos y no sólo en la mesa de los ricos. Esas tradiciones, esas señas de identidad cultural, esas fiestas de la vida, están siendo apabulladas, de manera fulminante, por la imposición del saber químico y único: la globalización de la hamburguesa, la dictadura de la fast food. La plastificación de la comida en escala mundial, obra de McDonald’s, Burger King y otras fábricas, viola exitosamente el derecho a la autodeterminación de la cocina: sagrado derecho, porque en la boca tiene el alma una de sus puertas…

Las masas consumidoras reciben órdenes en un idioma universal: la publicidad ha logrado lo que el esperanto quiso y no pudo. Cualquiera entiende, en cualquier lugar, los mensajes que el televisor transmite. En el último cuarto de siglo, los gastos de publicidad se han duplicado en el mundo. Gracias a ellos, los niños pobres toman cada vez más Coca-Cola y cada vez menos leche, y el tiempo de ocio se va haciendo tiempo de consumo obligatorio. Tiempo libre, tiempo prisionero: las casas muy pobres no tienen cama, pero tienen televisor, y el televisor tiene la palabra. Comprado a plazos, ese animalito prueba la vocación democrática del progreso: a nadie escucha, pero habla para todos. Pobres y ricos conocen, así, las virtudes de los automóviles último modelo, y pobres y ricos se enteran de las ventajosas tasas de interés que tal o cual banco ofrece…

Los dueños del mundo usan al mundo como si fuera descartable: una mercancía de vida efímera, que se agota como se agotan, a poco de nacer, las imágenes que dispara la ametralladora de la televisión y las modas y los ídolos que la publicidad lanza, sin tregua, al mercado. Pero, ¿a qué otro mundo vamos a mudarnos? ¿Estamos todos obligados a creernos el cuento de que Dios ha vendido el planeta unas cuantas empresas, porque estando de mal humor decidió privatizar el universo? La sociedad de consumo es una trampa cazabobos. Los que tienen la manija simulan ignorarlo, pero cualquiera que tenga ojos en la cara puede ver que la gran mayoría de la gente consume poco, poquito y nada necesariamente, para garantizar la existencia de la poca naturaleza que nos queda. La injusticia social no es un error a corregir, ni un defecto a superar: es una necesidad esencial. No hay naturaleza capaz de alimentar a un shopping center del tamaño del planeta.

Enlace http://latinoamericana.org/

Cortesía de Red

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2008

Y si Adelita se fuera con otro

20 de noviembre, fecha simbólica para México en donde las imágenes de trenes repletos de campesinos armados con carabinas 30 30, sombreros enormes, revolucionarios a caballo e imágenes añejas de soldados formados contrastan con los desfiles escolares de niños con bigote pegado o pintado cual ranchero ganadero, niñas vestidas de Adelitas y las siempre presentes imágenes de los mas famosos personajes que hicieron historia al ser protagonistas de la revolución mexicana, como Francisco Villa, Francisco I. Madero, Victoriano Huerta, Emiliano Zapata entre otros; días para por lo menos recordar a los “héroes” que lucharon por los ideales que permitieron consolidar un país como el que tenemos ahora… (¿?)

Yendo un poco atrás al leer la historia nos damos cuenta de que el periodo histórico de la revolución fue un verdadero desmadre, balazos por acá, guerrillas por allá, asesinatos de personajes incómodos (si, desde antes acarreamos estas artes), desconocimiento de presidentes autoproclamados “por lo mientras”, formulación de planes reformistas por entidad, etc., Vaya, el protagonismo del pueblo en las decisiones políticas por primera vez tras una dictadura de muchos años.

Los lemas llevaban un fin común: bienestar para el pueblo y no solo para la clase burguesa, así mientras en el sur se luchaba por reformas agrarias, en el norte se luchaba por justicia social, el pueblo, como siempre, sirviendo para repartir chingadazos con lo que fuera mientras los intereses de los jefes se decidían con alianzas por un lado y traiciones por el otro.

Por mi parte concuerdo con lo planeado alguna vez por Madero al decir que de una revolución solo puede surgir un nuevo autoritarismo, todos los ideales revolucionarios sirvieron solo como bases para la evolución de los mismos, justicia social no solo por un pedazo de tierra o por una escuela como antes, sino de la necesidad básica de igualdad y justicia en los tiempos modernos.

Actualmente, la palabra revolución se deja escuchar entre todos los que estamos inconformes: “México necesita una nueva revolución”, “se deberían armar los chingadazos”, “el pueblo necesita levantarse”, “blablabla” entre otras frases que solo se quedan en quejas, sinceramente el país dista mucho de una revolución verdadera no por ganas, sino porque la mayoría responde apáticamente al saber que ya hubo una y no se llegó a gran cosa, es cierto, somos menos reprimidos y tenemos alcance a mas cosas, sin embargo queda ese aire de “falta mucho” cuando hablamos de justicia e igualdad.

En mi punto de vista un golpe de estado solo cambiaría los personajes, pero las mañas seguirían y nuestros nietos escribirían sobre lo mismo que ahora nos planteamos, la educación es en donde se encuentra la verdadera revolución, educarnos a no ser borregos, a no ver televisión, a no estar mas pendientes de la decepción mexicana que de los despidos masivos en México y mas cosas que realmente se pueden lograr con la educación no solo de las nuevas generaciones, sino de nosotros mismos (y es que eso de estar esperanzados al futuro sin hacer nada en el presente es lo que nos rompe la madre).

No es queja ni mucho menos, tampoco es mi estilo escribir de estos temas, solo que al haber escuchado a los viejos cuando era niño sobre la situación del país me hacen pensar en que contaré de viejo a los futuros chamacos, pues muchos temas siguen siendo los mismos en una sociedad que sin duda ha cambiado; entonces… ¿Porqué seguimos estancados?… Quizá la nueva revolución no se geste en un blog de Internet o en una plática de peda o entre mentadas de madre en marchas contra el sistema, sin embargo creo que es bueno estar concientes de esto para buscarla en otro lado (y no, no es en un paraíso nevado para los que quieran abandonar el país y buscarla allá)

¡Excelente día!

yaocelotl