2009

¿De quién es la culpa?

federacion_mexicana_futbol Hace unos minutos, estaba con mi marido viendo el partido México vs EUA. No soy muy afecta al fútbol, no es que lo odie, de hecho a veces lo veo con mi marido, pero me confieso ‘neófita’ en materia de balompié. Lo que me llamó la atención fueron la cantidad de opiniones hechas por los comentaristas en relación al resultado donde, una vez más, perdió México. Que sí el arbitraje fué malo, que sí el clima, que sí el técnico… y bueno, nada más faltó el Chupacabras. Y lo que francamente me hace decir ¡Házme el Chingado Favor! es que siempre es culpa de todos, menos de los jugadores.

¡Por favor! Repito, no sé de fútbol, pero habré escuchado que si Lavolpe era malo, que si Hugo Sánchez era malo y ahora, que sí Erickson (o como se escriba) no es “lo suficientemente bueno”. Francamente me pregunto ¿no será que los buenos para nada son los dichosos jugadores? Digo, hasta donde sé, en otros países, los futbolistas están en constante entrenamiento, y ni hablar de parrandas o incluso de sexo, cuando están próximos a un encuentro, pero acá ¡Todo lo contrario!

Recuerdo cuando el mundial de Alemania, que sí no se quién se había ido de parranda un día antes, y pues, francamente es el cuento de nunca acabar. Verdaderamente siento que es tiempo de que muchos meditemos si realmente es culpa de los DT (a los cuales no defiendo), o si a caso es culpa de nuestros jugadores. No es que yo lo haga mejor en la cancha, pero ¡POR FAVOR! Si a mí me pagaran las cantidades que a ellos les pagan, y tuviera los apoyos que ellos tienen, pues lo de menos es justamente el desquitarlo, dando mi mejor esfuerzo. No sé que piensen ustedes, pero quería desahogarme en algún lado.

Cortesía de Sandra

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2008

Chiste de Viernes: Siga madrugando

Aquí les va un chiste algo mamón para comenzar el fin de semana, espero les guste:

Hoy me levanté temprano, me puse los pantalones, me vestí lentamente, hice café, agarre mis palos de golf, me fui silenciosamente al garaje para no despertar a mi mujer, puse los palos en el carro, y procedí a sacarlo del garaje bajo una lluvia torrencial

Estaba toda la calle inundada y el viento gélido soplaba a 100 kilómetros por hora, Volví a entrar el carro al garaje, puse la radio y me enteré de que el mal tiempo iba a durar todo el día… Que decepción!

Entré de nuevo en mi casa, me desvestí silenciosamente para no despertar a mi mujer y me deslicé dentro de la cama.

Despacito me arrunché contra su espalda, le puse la mano en la nalguita y le susurré al oído: ‘El tiempo afuera está horrible mi amor’.

Ella me contestó medio dormida:

‘Ya lo sé. ¿Puedes creer que el pendejo de mi marido se fue a jugar golf?’

Cortesía de Calzonico

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