2012

Querida

Cundo me pongo a pensar que es lo que te ha pasado, no logro entender, porque te comportas peor que cualquier mujer encabronada, parece que las hormonas se te suben, se te bajan, que se yo. Cundo trat de dialogar contigo o de ti, no tengo muchas cosas que contar, pero sigo reiterando, eres maravillosa.

Con tu contorno bien delineado, con tus curvas prominentes, tus montaas bien firmes, bonitas. Siempre estas arreglada, esperando cualquier visita, pero particularmente en esta fecha del ao, andas un poco triste, te da por llorar y causar desmanes. No s si sea que estas envejeciendo, que recordar que cumples un ao ms, te de angustia, vergenza o simplemente es vanidad.

Eres realmente contrastante, por no decirte que bipolar, nunca andas a medias tintas, siempre eres extremista, muy extremista. En das puedes esta ardiente, deslumbrante, rayando en el lmite de la sensualidad con el sofoco y la vulgaridad; de pronto, eres la ms fra y cortante, seca, sin motivo alguno, sin decir nada, slo ests tan seria que congelas el ambiente; todo esto, puede pasar en un mismo da, en un minuto, en un momento.

Tu diversidad, no solo la llevas en tu sentir, sino en tu vestir. Eres elegante cuando visitas ciertas zonas, te pones tus mejores ropas y te gusta presumir, de pronto, basta con decidas voltear a otro lado, dejas esas huachaferas y vistes tus jeans o tus faldas ajustadas, tus converse y te vuelves ms raza, te gusta que te digan que eres ms de barrio.

Eres hermosa, traicionera, en ocasiones algunos intentos de secuestro te han querido opacar, pero no te dejas, sigues firme. Tus maanas siempre son diferentes, siempre das una nueva oportunidad para redimirnos, para consentirte.

Feliz cumpleaos Ciudad de las montaas!

Hazme el chingado favor!

Cortesa de Aza


2011

Que sólo permanezcan las montañas

Hace un par de años, cuando mi hermana se casó, sus suegros vinieron desde India y quedaron fascinados con Monterrey. Las montañas -que pueden verse desde cualquier punto siempre y cuando el smog lo permita- los maravillaron. Es fecha que, a pesar de las noticias bestiales de las que se enteran por medio de internet, quieren volver a venir: sólo para contemplar las montañas.

Últimamente intento ver a mi ciudad con ojos de turista. Con la mirada de alguien que sólo va de paso. La percepción cambia. El pesimismo se reduce y hasta llego a pensar que, si estuviera lejos por algún tiempo, la extrañaría. Pero luego me vuelvo a encabronar y le tiro mierda y deseo que le caiga una pinche bomba y quiero declarar la casa en la que vivo nación soberana e independiente.

Antes de escribir esto, estaba leyendo un pequeño artículo sobre mi ciudad. El autor del escrito relata cómo la mayoría de la gente añora el Monterrey de antes, y reflexiona sobre un punto que me pareció muy interesante: el Monterrey de antes es precisamente el que nos tiene en el Monterrey que hoy padecemos. Y tiene razón.

Esa faceta del Monterrey competitivo (que nos volvió voraces), capitalista (que nos volvió frívolos), industrial (que ensució nuestro aire y nuestros ríos), adinerado (que nos volvió soberbios), que se despierta pensando en trabajar y duerme pensando en seguir trabajando para acumular bienes materiales que son sinónimo de éxito, es justamente la que nos puso en esta tierra racista, sin ley, sin cultura, sin árboles, sin sensibilidad, sin muchas opciones laborales que no tengan que ver con el comercio o la industria y sin muchas opciones recreativas que no tengan que ver con beber cerveza, ver el fútbol o comer carne asada.

Continuar Leyendo