2012

La última esperanza de la democracia – #TomaDeTelevisa

Morimos. Poco a poco, lentamente morimos. Cada da que vemos caer a un hermano en la calle, acribillado por la lucha entre las fuerzas del bien, que se supone estn ah para protegernos, y las supuestas fuerzas del mal, a quienes no les importa derramar sangre con tal de vender su repugnante mercanca morimos 2 veces. La primera, cuando tanto a unos como a otros no les importa matar nuestros sueos y esperanzas: los unos, con su represin; los otros, con esas inmundicias que embotan los sentidos y confunden la mente de nuestros jvenes y no tan jvenes. Decimos vivir, pero ya estamos muertos. Todos morimos ese 2 de julio de 2006, cuando nuestra voluntad popular no fue respetada a la hora de elegir un lder que verdaderamente nos representara. Muertos somos junto con nuestra democracia.

No tenemos un lder. Se escuchan los ecos lejanos de un poeta que llama a la resistencia pacfica, clamando por la tan anhelada paz que todos deseamos pero todo indica que la nica paz posible en este pas, es la del sepulcro. Si nos atenemos nicamente a los nmeros, esas cifras fras cuya nica misin es hacer conteos estadsticos sin tomar en cuenta el dolor de los familiares de las vctimas, ya llevamos alrededor de 70,000 muertos, y la cifra no para de crecer. Descansan en paz. Por el otro lado se escucha, cada vez menos, el reclamo apagado de aquel que se dice presidente legtimo, pero que no se atrevi a despojar de la investidura presidencial al espurio que nos impusieron las mafias, aquellos que mueven los hilos de la marioneta poltica. Tal vez su prudencia e instinto de conservacin le impidieron dar el paso definitivo para tomar el poder que legtimamente le corresponde, temiendo un atentado y la subsecuente masacre al pueblo que salve su pellejo, mientras los ciudadanos somos masacrados en las calles!

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2012

Exhorto a la #Revolución#Mexicana#Pacífica

A mis compatriotas artistas creadores, poetas, msicos, escritores, filsofos, librepensadores, cantantes, bailarines, arquitectos, diseadores grficos, desarrolladores de software, carpinteros, herreros, blogueros, profesores, abogados, ingenieros, mdicos, soldados rasos, cabos, tenientes, sargentos, chamanes y todo aquel que tenga algo qu decir; los exhorto a no abandonar a nuestros jvenes idealistas. Ellos no van a permitir que triunfe la injusticia, la mentira, la imposicin Recuerden que ellos fueron educados de una manera permisiva, sus padres no fueron tan autoritarios, tuvieron ms que nosotros, estn acostumbrados a exigir y ser escuchados. Son adems los hijos de la informacin; han visto miles de videos, de pelculas, de documentales, de series de TV. Han ledo libros. No se han ceido a la programacin de Televisa. Juegan videojuegos en lnea con argentinos, chilenos, canadienses, ingleses, venezolanos, rusos, japoneses Son ms conscientes que nosotros, ms informados, ms despiertos, ms nobles, ms universales. No los abandonemos, es nuestro deber cvico apoyarlos de la mejor manera que cada uno conciba: escribe poemas, cuentos, ensayos, aforismos, canciones. Pinta, canta, baila, habla, disea. Este es el momento de decir lo que siempre quisimos decir, de ser como siempre quisimos ser, de compartir nuestros sueos ms ntimos de libertad, armona e igualdad. Empaticemos con nuestros jvenes, comprendmoslos; estas elecciones les han puesto de manifiesto la manera en que funciona nuestro pas y no estn dispuestos a aceptarlo. Han sido testigos de los mltiples atropellos e ilegalidades que se gestaron desde antes de las elecciones. A ellos no los pudieron engaar.

Ellos no haban vivido esto en carne propia, no entienden cmo es que nosotros lo permitimos, cmo podemos vivir en semejantes circunstancias. Cada hora muere un mexicano de hambre. Esto no puede continuar as, no puede ser permitido. La universalidad de nuestros jvenes los hace ser menos egostas, ms empticos, tienen una mayor capacidad de ponerse en el lugar de otro. Por ello mismo las injusticias les resultan imperdonables. No comprenden cmo un ser humano puede daar, matar, manipular o explotar a otro por obtener poder. No comprenden cmo permanecemos impasibles, negando que tales cosas hayan ocurrido. Nuestros jvenes no aceptan la explotacin y manipulacin de otros seres humanos porque no son ambiciosos de esa manera. Han aprendido a disfrutar la vida porque sus padres no fueron tan demandantes y coercitivos con ellos. Son ms felices. Y ver a una persona sufriendo es algo que no pueden permitir. No aceptan que otros mexicanos vivan en las condiciones que viven. Sienten la imperiosa necesidad de hacer algo Igual que t, hace tiempo, lo recuerdas? La diferencia ahora son las redes sociales en las que nos enteramos de tantas otras personas igualmente indignadas y decepcionadas que t.

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