2014

Billetes de 1 mil pesos, son los nuevos de $500

pesos_billetesEn octubre pasado luego de no haber visto durante meses –o quizás años, circular una moneda de 20 pesos, recibí en una sola semana, varias de ellas en diferentes lugares y momentos. No dudé nunca en aceptarlas porque sabía que, aunque rara vez eran vistas, no habían sido desmonetizadas, por lo que tenían que conservar su valor facial. Sí me topé con que la primera reacción de las personas que recibieron de mí dichas monedas, era de cierto desconcierto, y en un caso sí de plano, me la rechazaron. Sin embargo, el hecho mismo de que comenzara desde entonces a verlas circular con extraordinaria regularidad, me llamó la atención.

Fue entonces que me di cuenta que coincidentemente, había ya anuncios de Banco de México (Banxico) en diversos medios de comunicación, en los cuales se enfatizaba que tanto las monedas de 20, como los billetes de 1 mil pesos, debían ser recibidos y usados en cualquier transacción. Esto claro, tomando en consideración todos los elementos de seguridad con que cuentan. Decidí entones solicitar información al Instituto Central para conocer su versión del por qué habían decidido emprender una campaña de aceptación de estas monedas y billetes. La respuesta arrojó revelaciones interesantes. Por ejemplo, la autoridad monetaria asegura que ha recibido múltiples quejas por la no aceptación de las monedas de 20 y los billetes de 1 mil pesos, y que además, detectó en sus estudios cuantitativos periódicos, que solo un muy bajo porcentaje de la población los ha usado. En el caso de las monedas de 20, el 32 por ciento, y en el de los billetes de mil solo el 14.5 por ciento.

Como es obvio, Banxico tiene interés en promover el uso de estos billetes y monedas de denominaciones más altas a lo que hasta ahora estamos acostumbrados. Detrás, hay una razón de fondo que el banco central quiere hacer como si no existiera: nuestra crónica enfermedad inflacionaria.

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2014

Chiste de viernes – El chiste del millón de pesos

pesos¡Papá! ¡Papá! En el colegio, en la clase de computación, me pidieron que para mañana explique la diferencia entre ‘virtualmente’ y ‘realmente’.

– Bueno, pregúntale a tu madre si se acostaría con otro hombre por un millón de pesos. El niño obedece:

-Mamá, ¿te acostarías con otro hombre por un millón de pesos?

-¡Por supuesto!

-¡Papá! ¡Papá! ¡¡¡Dijo que sí!!!

– Bueno, ahora anda y pregúntele a tu hermana.

-María, ¿te acostarías con un hombre por un millón de pesos?

– ¡Claro que sí!

¡Papá! ¡Papá! ¡¡¡También dijo que sí!!!

– Vale y Pregúntele también a tu hermano mayor.

– Juano, ¿te acostarías con un hombre por un millón de pesos?

– ¡¡¡Pues claro!!!

– Papá, papá, él también ha dicho que sí!!!

¿Ves?, ‘VIRTUALMENTE’ tenemos tres millones de pesos, pero’REALMENTE’ sólo tenemos un par de putas y un maricón en casa.

Cortesía de lirabyte

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2012

Pueblo de Veracruz utiliza su propia moneda para comerciar

Les dejo este video con una propuesta económica muy digna de rescatar, sobre la inclusión de un vale llamado Túmin que promueve la economía interna en una comunidad del Espinal en Veracruz.


Liga Directa: http://youtu.be/cgKOFYSJGgI

No necesitamos ser grandes analistas económicos dentro de las todopoderosas calificadoras (porque no decirlo estafadoras), Fitch o S&P, para darnos cuenta de que el sistema económico sirve sólo para mantener encumbrada a una minoría sumergida en el egoísmo, incapaz de percatarse sobre las nefastas consecuencias que su hambre y acaparación provocan en la sociedad.

La libre competencia es una ilusión que mantiene con la esperanza a quienes desean, en su mayoría, una abundante rebanada del pastel y poder ser beneficiarios de las bonanzas que el sistema sabe entregar a quienes tienen la suerte y la falta de empatía, porque de ninguna manera puede llamarse talento o supervivencia del más fuerte el estafar a nuestros hermanos, olvidar nuestros orígenes y las multiples coincidencias que deben unirnos como entidades libres que debiéramos ser.
Así pues revisando los destacados del día me encontré con dos video reportajes que valen muchísimo la pena. No tenemos que intentar competir ni someternos a las reglas de un juego hechas para perder; porque no crear las propias, porque no restar valor al amo y señor de la realidad material, Don Dinero.

Los vales que proponen los miembros de esta comunidad mexicana son un buen primer paso para fomentar un intercambio justo y asegurar la distrubución de los recursos entre los que realmente trabajan por mantenerse con lo necesario para vivir. Estoy consiente de que la inclusión de el Túmin a gran escala sería algo desastroso, pero alguien está proponiendo soluciones a las que se pueden sumar buenas ideas y aún son perfectibles.

Después de enterarme de la propuesta me sentí muy bien, si les es posible repliquen el mensaje.

Cortesía de Luis Javier


2011

El valor de un Peso

Hola, ¿se acuerdan cuando un pesito? un simple pesito? ¿valía mucho? Yo si me acuerdo, pero yo lo recuerdo con otra denominación, mil pesos.

Mil pesos eran, en aquellos gloriosos inicios de los 90, un enorme regalo para un niño, cinco mil pesos deberían bastarte para comer bien en el recreo por una semana, por ese entonces me compraba unas sabritas y un refresco con mil pesos. Una vez yo tire mi moneda de mil pesos en la calle y llore porque mi mama me regaño por quererla recoger, me dijo “vale mas tu vida que mil pesos” yo me dije “la vida no vale nada ahorita sin mis mil pesos”, boberías de niños, pero lo entendí tiempo después, simplemente para decidir que no era lo mío, pero ese es otro tema.

¿Porque hago insistencia en MIL PESOS? Nada mas, me agrada el detalle.

En aquel entonces las maquinitas costaban trescientos pesos, ósea una moneda de doscientos y una de cien, o tres de cien, etc, hagan cuentas. Las cosas rara vez costaban cincuenta pesos, por lo que rara vez pude yo tener una en mi poder, pero recuerdo que eran plateadas, las de cien traían a Venustiano Carranza y las de mil claro, a sor Juana, las de cinco mil eran mas grandes, pero supongo que no mas que una de diez, ya saben, manos de niño. El micro costaba quinientos pesos, me acuerdo, y ya luego fue subiendo, mil, mil quinientos, y ya pasaron a los nuevos pesos, cuando costaba ya 2. Me acuerdo en ese entonces el refresco mas grande costaba mil quinientos pesos y eran los de litro y medio, la sociedad no daba para tanta puerquez y la mercadotecnia todavía respetaba el buen vivir y las buenas costumbres familiares.

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