2013

Carta a una señorita Priísta (desde Aguascalientes con amor)

papel-higenico– Y es que… a ti te gusta hacerte el Rojillo, Luján.

Tus palabras resonaron fuerte en mi psique pues se bien que no eres una mujer ignorante. Y lo sé porque en más de una ocasión hemos enfrentado nuestras teorías a detalle.

Podría sin embargo decirte cuanto me extraño, no que me tildaras de rojo (sabe Dios, que mi postura para con la política es bastante radical) sino que añadieras un diminutivo: “Rojillo”. Es así como se conoce (por lo menos de acuerdo a mi precario entendimiento de las cosas) a aquél que gusta andar de contracorriente por glamour, necesidad de atención o simplemente por ignorancia.

Pues bien, te equivocas querida; permíteme corregirte con el didáctico ejemplo del 20 de junio. Entusiasta como eres de la “democracia” seguías desde tu adorado Querétaro, la comedia por la alcaldía de Aguascalientes. Cinco individuos de los cuales muy posiblemente sólo tres tendrán la posibilidad matemática, buscan el cargo. Hablando de estos acontecimientos, aquella ocasión me dijiste:

– ¿PAN y PRD en alianza? ¡Vaya absurdo! Es evidente la doble moral y desesperanza de esos partidos (…) La ciudad ha progresado tanto con el PRI, quien llevó a NISSAN y toda a su industria e incluso disminuyó sensiblemente la inseguridad – De este y otros grandes prodigios me hablaste, antes de centrar tu atención en esa botella de ABSOLUT CITRON que nos desafiaba a ambos.

– ¿Aberrante? ¡Sin duda! – Repliqué. – Pero realmente no veo ideologías contrariadas como dices. A decir de su demostrada corrupción e ineficacia sí que son repulsivos, pero ¿Ideología? nunca han tenido que yo sepa. Interpretan un papel, solamente.

Tú te rasgaste las vestiduras (figurativamente desde luego, pues como sabes esa fue poco después una tarea exclusivamente mía) para luego salirme con que soy un “rojillo”. Es posible que de no haberme sometido inmediatamente después a tan… poderosos distractores, habría profundizado en mí réplica con algo como esto:

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